Si bien la mayoría de los perros callejeros tienen contacto con los humanos, en algunos sectores del país ha surgido un problema preocupante: la aparición de perros ferales. Estos son caninos que, tras haber sido abandonados o haber nacido en la calle sin contacto con humanos, han desarrollado un comportamiento completamente salvaje.
A diferencia de los perros callejeros comunes, los perros ferales suelen formar manadas, lo que los convierte en un riesgo tanto para otros animales como para las personas. En algunas regiones rurales, se han reportado ataques a ganado e incluso a niños que caminan por senderos cercanos a áreas boscosas.
Este problema se agrava por la falta de control sobre la población canina. Sin programas de esterilización eficientes, la reproducción descontrolada de perros abandonados ha generado un incremento en la cantidad de estos animales, que al no recibir socialización adecuada desde cachorros, desarrollan conductas agresivas.
Los expertos advierten que la solución no es la caza o el exterminio de estos perros, sino una estrategia de rescate, rehabilitación y control poblacional. Implementar programas de reubicación en refugios y campañas educativas en comunidades afectadas es fundamental para evitar que el problema siga creciendo.