Las festividades decembrinas y las celebraciones con fuegos artificiales son motivo de alegría para muchas personas, pero para los animales, especialmente aquellos en condición de calle, representan una verdadera pesadilla. El estruendo de la pirotecnia genera en perros y gatos niveles extremos de ansiedad, que pueden provocar desde desorientación y accidentes hasta ataques cardíacos.
Para los animales con hogar, los efectos del ruido pueden mitigarse con refugios seguros y la compañía de sus cuidadores. Sin embargo, aquellos que viven en las calles no tienen esa protección. Muchos intentan huir desesperadamente del sonido, corriendo descontrolados por avenidas y autopistas, lo que incrementa el riesgo de atropellamientos.

Además, algunos desadaptados utilizan los fuegos artificiales de manera cruel, lanzándolos directamente contra los animales o atándolos a sus cuerpos, causándoles heridas graves o incluso la muerte.
A pesar de las múltiples campañas de concienciación, el uso de pirotecnia sigue siendo una práctica extendida en Colombia. Organizaciones de protección animal insisten en la necesidad de endurecer las regulaciones y promover alternativas como los espectáculos de luces sin sonido.
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