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¿Collar o pechera? Aspectos clave para escoger el accesorio ideal para los perros

Redacción 4 paticas 0 0

En el cuidado cotidiano de los perros, una de las decisiones más comunes —y a menudo subestimadas— tiene que ver con el accesorio que se utiliza para los paseos. Collar o pechera no es una elección menor ni debería basarse únicamente en criterios estéticos o de moda. Expertos en bienestar animal coinciden en que factores como la raza, la edad, el nivel de actividad, el temperamento y el estado de salud del animal deben ser determinantes al momento de elegir.

Aunque ambos cumplen la función de permitir el control del perro durante el paseo, la diferencia fundamental entre collar y arnés está en la forma como distribuyen la fuerza cuando el animal tira de la correa o realiza movimientos bruscos. Esta diferencia puede tener implicaciones directas en la seguridad y la salud del perro a corto y largo plazo.

El collar se coloca alrededor del cuello, una zona especialmente sensible en la anatomía canina. Allí se concentran estructuras vitales como la tráquea, la laringe, las vértebras cervicales y importantes vasos sanguíneos. Por esta razón, un uso inadecuado o prolongado, especialmente en perros que halan con fuerza, puede generar molestias, lesiones o problemas respiratorios.

A pesar de ello, el collar sigue siendo una opción funcional en determinados contextos. Es práctico, fácil de poner y quitar, y suele ser suficiente para perros tranquilos, bien entrenados o que no ejercen demasiada tensión durante la caminata. Además, es el accesorio más utilizado para portar placas de identificación, un elemento esencial en caso de extravío. En procesos de adiestramiento básico, algunos entrenadores lo emplean, siempre que se trate de collares planos y nunca de dispositivos de castigo o ahogo, cuyo uso es ampliamente desaconsejado.

La pechera, por su parte, se ajusta alrededor del pecho y, en algunos modelos, también del lomo del animal. Esta estructura permite distribuir la presión sobre una superficie más amplia del cuerpo, reduciendo el impacto en el cuello y disminuyendo el riesgo de lesiones. Por esta razón, es considerada una opción más segura para cachorros, perros nerviosos o animales con tendencia a escaparse durante los paseos.

Asimismo, los arneses son especialmente recomendados para razas braquicéfalas —como el bulldog francés, el pug o el pequinés— que presentan predisposición a dificultades respiratorias. En estos casos, evitar la presión en el cuello no es solo una cuestión de comodidad, sino una medida preventiva de salud.

La variedad de pecheras disponibles en el mercado también exige una elección informada. Existen diseños en forma de “H” o “Y” que permiten un movimiento más natural de los hombros, así como modelos de cobertura completa que requieren ajustes precisos para evitar rozaduras o restricciones. Algunos incluyen enganches frontales, pensados para ayudar a corregir los tirones de manera gradual durante el paseo. De ahí que la asesoría en tiendas especializadas o con profesionales sea clave para asegurar un ajuste adecuado.

Un mercado en expansión
El debate sobre estos accesorios se da en un contexto de crecimiento sostenido del mercado de mascotas en Colombia. Según proyecciones de Euromonitor, para finales de 2026 el gasto de los hogares colombianos en animales de compañía superará los 6,1 billones de pesos, impulsado principalmente por alimentos, servicios veterinarios y productos especializados para perros y gatos.

Este auge ha ampliado significativamente la oferta de accesorios, pero también ha generado confusión entre los tutores, quienes enfrentan una creciente variedad de opciones sin siempre contar con información clara sobre su utilidad real.

Especialistas coinciden en que, más allá de las tendencias o preferencias personales, la prioridad debe ser el bienestar del animal. Collar o pechera no son simples complementos decorativos, sino herramientas de seguridad que influyen directamente en la experiencia del paseo. Elegir correctamente no solo previene accidentes y lesiones, sino que también contribuye a fortalecer el vínculo entre el perro y su tutor, haciendo del paseo un momento cómodo, seguro y placentero para ambos.

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